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Proyecto Hombre abrirá un dispositivo de información y diagnóstico en Pontevedra

Las drogas como la cocaína, el cannabis y el alcohol son las adicciones que más atienden en los tres centros que la organización no gubernamental mantiene operativas en la comunidad gallega

Trece años después de que la crisis económica obligase a Proyecto Hombre a cerrar la unidad de tratamiento que tenía en la calle Joaquín Costa, en el edificio de Cáritas, la Ong trabaja ya, según avanzó su presidenta Ofelia Debén, para reabrir este año un dispositivo de información, diagnóstico y derivación en la Boa Vila.

En la actualidad Proyecto Hombre cuenta con tres centros en Galicia (Santiago, Ourense y Vigo), para el tratamiento de adicciones por los que hasta el pasado mes de noviembre pasaron 432 personas y a día de hoy están a tratamiento unas 200 personas.

Las drogas como la cocaína o el cannabis y el alcohol son las adicciones que más están atendiendo, aunque Ofelia Debén advierte de que están detectando un aumento de casos por el consumo de heroína y el fentanilo.

Nuevas adicciones

 Además, el juego tanto online como presencial en los locales de apuestas deportivas también están haciendo mella en las familias gallegas, asegura.

Desde Proyecto Hombre también apuntan que les están llegando casos de jóvenes, menores de edad, con adicción «a las TIC, nuevas tecnologías, sin embargo, de momento son los menos».

A la hora realizar un perfil tipo de las personas que atiende Proyecto Hombre, Ofelia Debén, señala que se trata de personas de entre 30 y 35 años con un nivel socioeconómico medio y aunque entre el 60 y el 70% tiene unos niveles de estudios básicos, la mayoría tiene experiencia laboral. «En casi todos los casos las personas que reciben tratamiento ambulatorio mantienen su trabajo y los que necesitan tratamiento en una comunidad terapéutica en internamiento si tienen trabajo piden la baja para no perder el empleo».

Camareros, personal de cocina, comerciales o transportistas son considerados «trabajos de alto riesgo porque llevan aparejado trabajar de noche, solo o estar fuera de casa muchos días» y de ahí que durante el programa se intenta «ayudarles a entender que la inserción sociolaboral no solamente consiste en tener un trabajo si no también en encontrar uno que les ayude a estar bien», señala Debén.

Sobre el papel de las familias a la hora de detectar posibles adicciones la presidenta de Proyecto Hombre Galicia recomienda no esperar más allá de mes y medio o dos meses desde el momento que se «detecta que realmente hay problemas de drogas porque hay cambios de comportamiento, inestabilidades emocionales serias, faltas al trabajo, al colegio o llega a horas intempestivas» y por eso recomienda, en primer lugar, hablar con la persona y pedir ayuda en cualquier centro que atienda el campo de las adiciones.

Además, a la hora de recibir tratamiento «es fundamental que la persona reconozca que es adicta y que quiere recibir ayuda» aunque a veces «somos los profesionales los que tenemos que hacerle entender a esa persona que tiene un problema, que se puede resolver y que tanto la familia o sus personas de referencia son un apoyo muy grande, no son sus enemigos».

En busca de la estabilidad

«En los programas de conductas adictivas, como son de larga duración, lo que tratamos es darle estabilidad, cómo tienen que reorientar su vida sabiendo que tienen una adicción y que deben aprender a vivir sin ella reforzando su autoestima«, señala para añadir que «el éxito que estamos teniendo a partir de una año terminado todo el proceso de rehabilitación está siendo del 70% más o menos».

Fuente: diariodepontevedra.es

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